31 de agosto de 2008

CUANTA LIBERTAD


¿Cuánto más deberá escribirse acerca de "la libertad" antes de entender que la LIBERTAD no es tema para escribir, sino un modo de vivir? ¿Cuánto, para darnos cuenta que la libertad es al alma lo que el aire a los pulmones?

Un cantante que me gusta mucho, en una canción que me gusta mucho, cuenta de un muchacho que "piensa que la alambrada solo es, un trozo de metal"... algo que nunca puede detener, sus ansias de volar.

Por ahí... la cuestión sólo pasa por planteárselo. Pasa por regalarnos a nosotros mismos el goce de esa libertad que nos hace plenos, que nos abre caminos, que nos pinta de colores la vida.

Me decías que vos no tenés la misma "libertad de expresión" que yo. ¿Estás segura? Creo que TODOS la tenemos: la libertad nace con nosotros, es parte de nuestro espíritu que -por suerte- no conoce de ataduras.

Una vez leí que "hay quienes viven encerrados en cárceles que no son otra cosa que sus propios huesos". Sucede a menudo que somos nosotros mismos quienes nos ponemos límites... más duros que los que otro podría ponernos jamás. Pero como no nos gusta reconocernos débiles... ni controlados por nadie (ni siquiera por nuestros propios prejuicios, temores o vergüenzas!), encontramos a alguien o algo que lo justifique. Y si no existe, nos lo inventamos.

Lo importante ha de ser quedarnos con las ganas todo el tiempo. Digo yo. Se me ocurre improvisar alguna excusa para la angustia de querer hacer... de querer decir... de querer sentir... y no poder. Y no querer. Bah: para el caso es lo mismo.

Acá estoy, en mi almuerzo, viendo cómo humea la sopa, y escribiendo mientras un aroma a zapallo me invita a que deje el teclado. Pero me había propuesto escribir... y es mejor no postergarlo: a veces el calor de un caldo puede ser más duradero que un ímpetu del alma. No quería someterme a la reja de mis propias excusas. ¿Por qué habría de hacerlo?

Tengo ganas de escribirte. En realidad, más ganas de hablarte. Y más aún: de verte y oirte. Pero tampoco puede ser excusa no tener el 100% de lo que uno quiere. Entonces me asomo a espiarte un poquito por dentro... a soplar sobre los estantes llenos de polvo de tus ganas... esos que quedaron tapados por tus excusas/razones. Si lo que estás leyendo, de algún modo te toca... quiere decir que ya dejaste entreabierta la claraboya.